Las empresas de intermediación financiera (reunificadoras de créditos), se encuentran en una situación difícil debido al cierre del grifo crediticio por parte de las entidades financieras, un cambio radical por que estas empresas abundaron en el periodo del boom inmobiliario.

Más de la mitad de estas consultorías están cerrando, la más afectada es Duck Fin que con más de cien oficinas por toda España y quince años de experiencia en el sector, no pudo hacer frente a la crisis y se declaro en suspensión de pagos.

El fundador de Duck Fin Manuel Dafonte señala: estábamos en el ojo del huracán, nos dedicábamos a la reunificación de créditos para particulares en un momento en el que dejó de haber dinero, en otras palabras las entidades financieras no otorgaban créditos.

El gran negocio estuvo dirigido principalmente al usuario subprime, con problemas de deudas, se ganó mucho dinero con consumidores que tenían difícil justificación de sus beneficios, que realmente estaba atravesando problemas de pagos, añadió Dafonte. Es decir que no en la banca, sino en el escalón de más abajo, no estamos tan lejos de EEUU.

Las reunificadoras de créditos empiezan a caer en enero del 2008, por las restricciones crediticias de la banca tradicional, explica Dafonte: necesitas hacer 100 hipotecas mensuales para poder sobrevivir con tu estructura actual, cuando haces 10 es absolutamente imposible de recuperar la línea de flotación, no hay datos oficiales pero se estima que más de 4,000 reunificadoras de deudas han cerrado y seguirán aumentando.

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